sábado, 24 de julio de 2010

Mi aventura de ser docente

Buenas noches, colegas, maestra Iliana.

He estado leyendo los artículos enviados para esta tarea correspondiente y todos ellos son muy interesantes porque me hacen reflexionar sobre cuestiones que yo he vivido a lo largo de estos años como docente. Por ejemplo, para mi es muy cierto que muchas cosas de la docencia las he aprendido por ensayo y error. Tal como lo describe José M. Esteve. Si bien es cierto que durante mis años de alumno para ejercer la docencia recibí suficiente información teórica sobre métodos de aprendizaje, gramática, fonética, lingüística, sociolingüística, estilos de aprendizaje, etc., etc., al momento de llevarlos a la práctica a un salón de clases, nunca supe exactamente como. Con esto no quiero decir que la teoría fue inútil, pero mi problema era y tal vez sigue siendo, como voy a aplicar esos conocimientos a la hora de estar en mi aula. Muchas veces me he equivocado al momento de llevar a cabo mi plan de clase. Cuando me he sentado y pensado como voy a trabajar con determinado grupo y cuando he llegado a clase con mi plan bajo el brazo, han surgido situaciones inesperadas o variantes que han hecho que yo cambie mi clase y termine realizando actividades distintas a lo planeado.

Con el paso del tiempo se adquiere experiencia, y se improvisa en situaciones así. Pero para improvisar, hay que tener experiencia. En alguna otra ocasión, llegue a mentir porque no quería quedar en ridículo con los alumnos y aparte yo tenia que saber cualquier cosa que me preguntasen. Hoy, ya no hago eso. Intento ser honesto y digo no cuando no se, pero me comprometo a investigar eso que desconozco.

Algo que siempre me ha agradado de mi profesión es la libertad de usar todo lo que este a mi alcance para lograr mis objetivos, por supuesto todo aquello que sea valido y justificado en la impartición de mi materia. Por otro lado, me parece interesante el planteamiento de la relación con los alumnos en el sentido de que hay que “ayudarles a comprenderse a sí mismos y entender el mundo que les rodea”. Para que esto suceda, siempre será necesario buscar ese toque humano a esta labor que realizamos y lograr ser “Profesores de Humanidad” como lo describe el autor. Finalmente, estoy completamente de acuerdo en que por más experiencia que se tenga, hay que renovarse cada que se nos brinde la oportunidad de hacerlo sin dejar a un lado el desarrollo de nuestra propia identidad profesional.

En relación a lo escrito por Paulo Freire me parece un poco más complicado su planteamiento ya que él le imprime un toque más filosófico a sus planteamientos, sin embargo es muy cierto lo que él propone para la figura del maestro. La responsabilidad ética, política, y profesional para lo cual este debe de prepararse profesionalmente y dominar el conocimiento del cual él es el portador. Para Freire la dicotomía enseñar- aprender, aprender- enseñar, o leer-escribir encierra una especie de paradigmas de los cuales debemos de estar muy consientes en nuestra labor de educadores. Más no solamente eso, si no que debemos de tomar en cuenta todo lo que concierne a nuestros alumnos como son el conocimiento de su entortó social entre otros.

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